Un subwoofer para gobernarlos a todos (bueno, mejor si son dos)

Dadme un subwoofer y nos iremos lejos de este mundo. Y ya si me dais dos… ¡nos llevamos a los actores de paso!

El subwoofer siempre gana

Subwoofer siempre ganaSi como dice Conrado Xalabander “la música siempre gana” (en referencia a que cuando suena música en una película te la comes con patatas porque ni puedes elegir no escucharla ni tienes armas para ponerte en contra de ella), el subwoofer nos gobierna a todos, nos atrae y nos ata eternamente al espectáculo. ¡Tapaos los oídos, insensatos! Pues bueno, ni aún así podríais escapar de su poder.

Que no, que no estoy exagerando. Porque el sonido no sólo se transmite por el aire. El sonido también se transmite por la estructura de los edificios. Por eso a veces pensáis que es vuestro inmediato vecino de al lado el del fiestón, pero en realidad es la del duodécimo F que tiene una marcha que podría acabar hasta con el más trasnochao.

Pero para que el sonido se transmita de manera estructural y no aérea, es necesario hacer vibrar el edificio en cuestión. Y cuando eso ocurre en un teatro o en una sala de cine el efecto de inmersión es brutal. Porque casi nunca te das cuenta, pero está ahí. Haciéndote temblar el culete y llevándote donde él quiere.

Por eso me gusta decir, parafraseando a Mr. Xalabander, que “el subwoofer siempre gana”. Pero no deberíamos quedarnos solo con eso…

Un subwoofer integrado en la dramaturgia. ¿Es posible?

Los que me conocéis, ya sabéis de mi empeño por integrar en una historia todo lo que hago, sea música o sonido puro y duro. Pero me gusta intentar ir más allá e integrar también el tipo de altavoces por los que sale ese sonido o música. ¿Cómo?

Como sabéis que no me gusta teorizar, vamos con ejemplos. Os voy a hablar de los subwoofers en Tribus de Nina Raine, el espectáculo que estamos montando en el Centro Dramático Nacional. Como siempre, aviso de


[PEQUEÑOS   S P O I L E R S   DE TRIBUS]

Tribus_CDNEn Tribus, dos de los personajes son sordos. Bueno, uno de ellos, Silvia (Ángela Ibáñez) se está quedando sorda progresivamente. El montaje además apuesta por intentar crear un teatro accesible para personas con discapacidad auditiva con todo, absolutamente todo, subtitulado. Hasta las letras de las canciones. Todos los días.

Cuando leí el texto por primera vez, entendí que en realidad es un caramelo para un diseñador de sonido. No solo porque Nina Raine presenta desafíos como intentar crear qué siente un sordo cuando se quita el audífono, sino porque hay partes maravillosas donde el personaje de Silvia describe con detalle que ya no puede oír música, que todo para ella es un rugido continuo. Todo le suena igual, ya sea la risa de la gente, los gritos, los llantos…

[FIN   S P O I L E R S]


En mi opinión, necesitábamos dos subwoofers con envíos independientes (es decir, que pudiéramos elegir qué suena por ellos en todo momento). Uno debajo del culete del espectador y otro que hiciera vibrar la escenografía.

Ya Iñaki, diréis, pero eso pertenece a la puesta en escena. ¿Cómo están integrados los subwoofers en la dramaturgia sonora?

Por ejemplo, para meter al público y a la familia de Tribus en el oído de Silvia, ése que solo oye un rugido constante, lo hacemos en tiempo real según la dramaturgia nos deja ir conociendo la sordera de este personaje. Y aprovechamos que la familia de Tribus está todo el santo día escuchando música para hacer que el sonido empiece a evolucionar mientras nos va describiendo cómo ha cambiado su vida al ir volviéndose sorda. Cada vez somos menos capaces de oír la música, como ella. Cada vez se parece más a un rugido. Pero no un rugido de un leoncete, no, una vibración sobrecogedora que te parte el alma y te mantiene en una tensión agotadora.

El relato de Silvia deja conmovidos al resto de los personajes, porque casi pueden oír ese rugido con ella mientras lo describe. Y nosotros desde la dramaturgia sonora convertimos un sonido diegético (la música que tiene puesta la familia) en algo extradiegético (el rugido en el que convertimos la música), pero que finalmente es diegético interior subjetivo para toda la familia de Tribus (se imaginan cómo suena ese rugido). Todo por la puteensia del subwoofer debajo del espectador y del subwoofer que hace vibrar la escenografía. Pero, sobre todo, gracias a la genial escenografía de Elisa Sanz que lo permite y los técnicos del CDN que lo hacen posible.

Y este momento impacta especialmente en el personaje de Daniel que, momentos después, le quiere poner música a Silvia para bailar con ella. ¡Pero ella no oye nada! Y Daniel, al recordar ese relato del rugido, le pide a su altavoz inteligente (su querida Atenea) que suba la potencia de los graves para que vibre todo.

Así, queridas y queridos, sin subwoofer no hay momento rugido. Sin momento rugido no se entiende la sordera de Silvia. Sin entender la sordera de Silvia, Daniel no podría hacer que bailase con ella. Y si no baila con ella, no hay obra. Directamente. No os quiero destripar más, pero queda claro: sin subwoofer no se entiende el espectáculo correctamente.

Por tanto… ¡el subwoofer los gobierna a todos como el anillo único! 😛

Pon un subwoofer en tu chow… pero solo si tiene sentido hacerlo

Altavoces_en_desierto

En mi opinión, elaborar una dramaturgia del subwoofer es fundamental para no caer en su sobreuso. Sí, es que da taaanto gustito hacerlo sonar, y todo suena más potente y con más cuerpo, así que… ¿por qué no tenerlo puesto con cada efecto o música?

Si el subwoofer suena todo el rato because potato, probablemente pierda su efecto rápidamente y se convierta en un altavoz más de la sala. Y así, nunca estará integrado en la historia. ¡Subamos a una categoría dramática a nuestro querido subwoofer!

¿Por qué suena? ¿Qué aporta su sonido? ¿Podríamos ejecutar nuestra dramaturgia sonora sin él? ¿La obra se comprende correctamente sin su uso?

Para mí, la gran diferencia entre un técnico de sonido y un diseñador de sonido es esa: mientras que el primero es un auténtico experto en cómo hacer sonar un altavoz, el segundo es un experto en por qué suena.

Yippie! ¡Habéis llegado hasta aquí abajo, mil gracias por vuestro tiempo! Contadme cosas en los comentarios de más abajo, estaré encantado de conoceros mejor. Y si os he aportado algo de valor, no dejéis de compartir este post en vuestras redes sociales.

En el próximo artículo os hablaré de once detalles sobre el sonido en Tribus que lo hacen muy especial. ¡No os lo perdáis!

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